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Cuándo derivar al ortodoncista y qué decirle al paciente

A qué edad conviene la primera evaluación, qué signos obligan a derivar, qué información mandar con la derivación y cómo explicarle al paciente por qué se deriva sin perderlo.

Por Elias Alves, cirujano dentista · 23 de setiembre de 2026

Control de ortodoncia con espejo intraoral
Foto: Dentista Live

Derivar bien es una decisión de gestión antes que clínica. El criterio de cuándo suele estar claro; lo que se hace mal es el resto: derivar tarde, derivar sin información, o derivar de una manera que el paciente entiende como «acá no me pueden atender». Las tres cosas cuestan pacientes, y la primera además cuesta dientes.

La primera evaluación: a los 7 años

La American Association of Orthodontists recomienda que todo niño tenga su primera evaluación ortodóncica a los 7 años. La razón es que a esa edad ya hay suficientes dientes permanentes para ver cómo se está desarrollando la oclusión, y el paciente todavía está creciendo, lo que mantiene abiertas opciones interceptivas que después se cierran.

Lo que la AAO dice con la misma claridad, y que conviene repetirle al padre, es que no toda primera visita termina en tratamiento. Plantea tres desenlaces posibles: no se necesita tratamiento por ahora; se necesitará en el futuro y se controla periódicamente; o hay un problema que se beneficia de intervenir temprano. Presentar la derivación como una evaluación y no como el inicio de un tratamiento es la diferencia entre que el padre vaya y que no vaya.

La Academia Americana de Odontopediatría organiza la misma idea por etapas de dentición: en dentición primaria, identificar anomalías de número y tamaño, mordidas cruzadas, hábitos con sus secuelas y mordida abierta; en dentición mixta temprana, además la palpación de dientes no erupcionados; en dentición mixta tardía, énfasis en posiciones ectópicas, sobre todo de caninos, premolares y segundos molares permanentes.

Los signos que justifican derivar

Hallazgo Por qué no conviene esperar
Canino superior no palpable en el fondo de surco a los 10–11 años, palpación asimétrica, o incisivos vecinos malposicionados o con movilidad anómala Sospecha de canino ectópico; el riesgo principal es la reabsorción radicular de los incisivos vecinos
Mordida cruzada posterior con desviación funcional de la mandíbula La AAPD indica eliminar la desviación funcional lo antes posible para evitar asimetría de crecimiento y trastorno temporomandibular
Resalte incisivo marcado en un niño Reduce el riesgo de traumatismo de los incisivos (ver más abajo)
Pérdida prematura de dientes primarios, erupción ectópica, falta de espacio Etapa de dentición mixta temprana: el manejo del espacio pierde eficacia cuando el sucesor ya erupcionó
Hábitos con secuelas dentales o esqueléticas, mordida abierta La AAPD contempla derivación a otros profesionales, incluidos ortodoncistas, psicólogos, terapeutas miofuncionales u otorrinolaringólogos
Dientes ausentes congénitamente o supernumerarios La decisión de cerrar espacio, sustituir o rehabilitar se planifica antes, no después

El canino: el caso donde la fecha está escrita

La guía del Royal College of Surgeons of England sobre el canino maxilar palatinamente ectópico, versión de 2022, es el documento más concreto sobre este punto:

  • El canino maxilar es el segundo diente más impactado después del tercer molar inferior, con una prevalencia de alrededor de 1,5 %. La AAPD cita 1 % a 3 %, con 2 a 3 veces más frecuencia en mujeres.
  • La mayoría de los caninos con erupción normal debería palparse en el fondo de surco vestibular a los 10–11 años. La guía recomienda inspección clínica y palpación vestibular anuales desde los 8 años.
  • Se sospecha ectopia si no es palpable a esa edad, si la palpación indica erupción asimétrica, si la posición de los dientes vecinos sugiere malposición, o si hay movilidad anómala de los permanentes adyacentes. La AAPD agrega el incisivo lateral conoide.
  • Las radiografías antes de los 10–11 años suelen aportar poco. La localización se hace con dos radiografías y el principio de paralaje, y el horizontal es más fiable que el vertical.
  • La consecuencia de no verlo: un estudio con tomografía de haz cónico detectó reabsorción radicular en 66,7 % de los incisivos laterales permanentes adyacentes a caninos ectópicos. Rara vez comienza después de los 14 años y es más frecuente entre los 11 y los 12.
  • La extracción interceptiva del canino primario se considera entre los 10 y los 13 años, con mejores resultados sin apiñamiento; si a los 12 meses la radiografía no muestra mejoría, hay que pasar a otra opción. El estudio original informó 78 % de reversión a una vía de erupción normal y uno posterior 62 %; la AAPD cita corrección en 67–69 % frente a 39–42 % en controles sin extracción. Las revisiones sistemáticas, advierte la guía, no encontraron evidencia suficientemente robusta para respaldar la extracción rutinaria: el paciente tiene que entender que la exposición quirúrgica y la ortodoncia pueden ser necesarias igual.

La guía cierra recomendando encarecidamente buscar la opinión de un especialista antes de iniciar cualquiera de esas opciones.

El resalte: el argumento es el trauma, no el resultado final

La revisión Cochrane de 2018 sobre tratamiento de los incisivos superiores prominentes reunió 27 ensayos aleatorizados con 1.251 participantes. El hallazgo es contraintuitivo y útil: comparando tratamiento temprano en dos fases contra tratamiento tardío en una sola fase, no hubo diferencia final en el resalte ni en el ángulo ANB. Pero sí en traumatismos: 30 % (51/171) de nuevos traumatismos en el grupo de tratamiento tardío frente a 19 % (31/161) en el de tratamiento temprano. Con casco extraoral, la reducción de la incidencia de trauma incisivo dio una odds ratio de 0,45 (IC 95 % 0,25 a 0,80; 237 participantes). La calidad global de la evidencia es baja para la mayoría de las comparaciones.

Eso cambia la frase que se le dice al padre. No es «si lo tratamos ahora queda mejor», porque el ensayo dice que no. Es «si lo tratamos ahora, hay menos probabilidad de que se rompa un diente mientras crece».

Qué mandar con la derivación

La AAPD enumera los registros diagnósticos que sirven para evaluar el caso. No hay que producirlos todos —ese es el trabajo del ortodoncista—, pero sí mandar lo que ya existe, para no repetir radiación ni citas:

  • Fotografías extraorales e intraorales orientadas, que además establecen una base para documentar cambios.
  • Modelos de estudio, para relación oclusal, longitud de arco y asimetrías.
  • Radiografías intraorales y panorámica, para edad dental, problemas de erupción, tamaño y presencia de dientes no erupcionados y anomalías.
  • Telerradiografías lateral y posteroanterior, cuando corresponda, para componentes dentales y esqueléticos y como base longitudinal de crecimiento.

Y tres cosas que no están en esa lista y que el ortodoncista agradece siempre: el motivo concreto de la derivación en una frase, el estado de caries y periodontal con lo tratado y lo pendiente, y los hábitos y antecedentes médicos relevantes. Con el odontograma ordenado y adjunto, la derivación se resuelve en una cita en lugar de tres; para armarlo o imprimirlo sirve el odontograma en línea gratis de Sorrify.

Cómo explicarlo sin perder al paciente

El marco es el del consentimiento informado, que la ADA define como un proceso y una conversación, no un documento. Sus elementos sirven exactamente igual para explicar una derivación: los problemas observados, la naturaleza del tratamiento propuesto, sus beneficios y riesgos, las alternativas, y los riesgos y beneficios de esas alternativas incluyendo no tratar.

Decir No decir
«Encontré esto y lo tengo documentado; conviene que lo vea quien trata esto todos los días» «Esto no es lo mío»
«La evaluación no significa que haya que poner aparatos ahora» «Va a necesitar brackets»
«Si esperamos, el riesgo concreto es este» (trauma incisivo, reabsorción del incisivo vecino) «Después va a ser más caro» como único argumento
«Yo sigo a cargo de las caries, de la encía y de los controles» Nada sobre la continuidad del cuidado
«Le mando las fotos, la panorámica y el motivo por escrito» «Pida cita y cuéntele»
«El plan y el presupuesto los define el especialista» Un precio o un plazo que no controlas

La AAPD recuerda que incluir al paciente y al padre en la planificación es crítico para el consentimiento informado, y que la conversación sobre problemas, opciones, alternativas y resultados no es solo del inicio: continúa en las etapas siguientes. Ese es el mecanismo que evita que el paciente se vaya con el especialista y no vuelva: si la conversación siguió siendo tuya, el control también.

Lo que sigue siendo tuyo durante el tratamiento

El paciente con aparatos fijos pasa a ser un paciente de riesgo de caries y de gingivitis, y ese control es de odontología general. Qué indicar y cómo verificarlo está en higiene bucal con brackets.

Preguntas frecuentes

¿A los 7 años no es demasiado pronto? Es la edad que recomienda la AAO para la evaluación, no para el tratamiento. La mayoría de esas consultas termina en observación periódica.

¿Hay que pedir panorámica antes de derivar? Para el canino, la guía del Royal College señala que las radiografías antes de los 10–11 años suelen aportar poco. Fuera de eso, se piden con indicación clínica y se mandan las que ya existen.

¿Qué hago si el paciente no quiere ir? Se documenta. La ADA contempla el rechazo informado y pide que la historia registre que el consentimiento no se otorgó y que el tratamiento no se hizo. Y se deja la puerta abierta con una fecha de reevaluación, no con un reproche.

Fuentes